miércoles, 13 de marzo de 2013

ANTONIO CABRERA



BRINDIS PRIVADO PARA ACABAR EL AÑO

En las horas y giros del planeta
me acechaba este tiempo hostil y ciego.
Muchas  veces, ante quien cuida un fuego
se forma un delta turbio, un agua quieta

donde sin compasión se hunde su mente.
La sed y la torpeza me han vencido
con un arma letal: el sinsentido
construye sus enigmas lentamente.

Pero otra vez habré de levantarme.
Un vino limpio, tan dorado y breve,
llena mi copa. Así quiero vengarme,

tomando de él el poso dulce, oscuro.
Es su dueño quien a vivir se atreve.
No tienen nombre. A mi salud lo apuro.

(De “En la estación perpetua”).

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