domingo, 5 de mayo de 2013

MARÍA TERESA ESPASA


María Teresa en el centro.
EL GRIS Y LA TARDE
 
A estas horas,
no se percibe el viento
que arrastra las nubes
y tiñe de grises la tarde.
 
La lluvia es un ejército
de gotas diminutas
que ruedan piedra a piedra
hasta hacerse anónimas.
 
La lluvia es un manojo
de flores deshojadas
y el vuelo invariable
de palomas mensajeras.
 
La lluvia es un torrente
de deseos contenidos
y un perfume que invade
todas las quimeras.
 
Todo parece perfecto.

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